El proceso, en minutos claros
Empieza en cuanto uno de vosotros envía un mensaje. La respuesta nombra a dos terapeutas libres, la hora a la que pueden empezar y el total por la duración pedida. La leéis, quizá os pasáis el teléfono, y confirmáis. Desde esa confirmación el dúo sale junto y llega a cualquier dirección del centro en cuarenta a sesenta minutos. Contad un par de minutos más para el ascensor, y en la mayoría de los casos entre decir la idea en voz alta y la llamada a la puerta pasa más o menos una hora. Es lo bastante rápido para sentirse espontáneo y lo bastante largo para ducharse, ordenar un poco la habitación y bajar las luces. Nada del proceso necesita una llamada ni un formulario; cuando hay depósito, la cifra y los datos de pago llegan en ese mismo chat.